La madera
La madera de haya en nuestro sistema de descanso
Estamos dispuestos a hacer una inversión en salud. Deseamos adquirir un completo sistema de descanso que compense nuestro movido ritmo de vida. Pero, ¿cuál escoger?
Independientemente de los complementos, sistemas de suspensión, refuerzos lumbares que queramos debemos empezar por preguntarnos: ¿de qué material?
En el mercado existen multitud de materiales con los que se construyen los sistemas de descanso: hierro, aluminio, madera, etc.
En Dimax, fieles a nuestra filosofía, siempre empleamos madera natural en la fabricación de nuestros somieres.
La madera presenta una serie de argumentos que atorgan un alto valor añadido a los sistemas de descanso: físicos, mecánicos, energéticos y ecológicos.
Es decir, todos aquellos argumentos que pueden incidir de alguna forma en nuestras horas de sueño y descanso o en un desarrollo sostenible.
Propiedades físicas: la madera como ser vivo
Regulación de la humedad.
La madera convenientemente tratada y secada, mantiene siempre un equilibrio con el grado de humedad del entorno. Es decir, si la madera ‘detecta’ un entorno más húmedo, absorbe parte de esta humedad para mantener un equilibrio natural, y la elimina de su interior si el ambiente es más seco.
Resistente a la conducción de calor.
La madera es considerada un mal conductor del calor, es decir, mantiene su calor interno y no ,interacciona con el entorno. Cojamos una pieza metálica y una de madera. Toquemos con la punta del dedo la pieza metálica y la notaremos muy fría. En cambio la de madera nos dará una sensación de calidez. El metal, al ser muy buen conductor de la temperatura, nos ‘roba’ el calor de nuestro dedo y lo transmite por su interior. En cambio la madera, mantiene el suyo propio y no precisa de calor externo. Por tanto, en una habitación donde predomine la madera sobre el metal siempre mantendremos un clima más cálido y agradable favorecedor del sueño y del descanso.
Propiedades mecánicas: la estructura de descanso perfecta
Dureza.
Se define como la capacidad de resistencia de un material al ser cortado o penetrado por un elemento punzante.
Ante esta definición entendemos que no precisamos que nuestro material de construcción sea duro, más bien al contrario.
La dureza justa de la madera, la hace dócil y noble tanto a la hora de usarla como de trabajarla, permitiendo ofrecer infinidad de diseños que no se consiguen con estructuras de metal.
Flexibilidad y elasticidad.
Debemos asociar estos dos conceptos al hablar de sistemas de descanso.
Entendemos elasticidad como la deformación de un material relacionada con una determinada fuerza aplicada sobre una superficie acotada, y su capacidad para retornar a su estado original y flexibilidad como la capacidad del material de ser curvado o doblado hasta el punto de rotura y capacidad de recuperación.
Por tanto, el material adecuado es aquel que ofrezca un sustento firme pero que permita una gran adaptabilidad.
La madera presenta como característica una cierta elasticidad con lo que nos ofrece una superficie de soporte firme, muy adaptable y que no se deforma. Además, la flexibilidad de la madera permite fabricar, por ejemplo, lamas de suspensión, cosa impensable con ningún metal común. La madera de haya es el ejemplo de mayor elasticidad y recuperación dentro del mundo de estos materiales.

La madera y las fuerzas electromagnéticas
Entendemos la conductividad como la capacidad de un cuerpo o material para conducir la electricidad por su interior. Es decir, la facilidad con la que se desplazan los electrones por el interior de un material.
Por tanto:
- La madera es neutra, es decir, no permite la circulación de electricidad por su interior.
- Al contrario, los metales son considerados buenos conductores de la electricidad.
- Los metales ejercen de amplificadores de ondas electromagnéticas que provengan de una tele, minicadena, teléfonos móviles, etc.
Quizás pensemos que estas ondas electromagnéticas puedan ser de bajo efecto, pero debemos pensar que este bajo efecto, será contínuo durante todas las horas de nuestro sueño.
Este efecto se acentúa al hablar de sistemas motorizados, ya que un somier metálico, mantendrá la corriente que circule por el motor, a nuestro alrededor durante toda la noche.
Madera de haya y sostenibilidad, una filosofía en auge.
La madera de haya es un bien natural, que con una cuidada planificación de explotación y repoblación, es casi inagotable. De hecho, los bosques de haya son los de mayor sostenibilidad del planeta.
Al contrario que los metales, también un bien natural pero que se encuentran ‘sumergidos’ en las diferentes capas de la tierra. Por tanto, para su extracción hay que emplear grandes cantidades de energía sin contar con la erosión del paisaje que se origina.
Así pues podemos afirmar que empleando madera de haya estamos colaborando con un desarrollo sostenible.



